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Chile: el país más preocupado por la migración en el mundo

Nacional

Articulo por:

Monserrat Jorquera

Un reciente estudio internacional reveló que Chile lidera el ranking mundial como el país donde más preocupa la migración. Este dato, lejos de ser una anécdota, refleja una realidad compleja que requiere ser abordada con empatía, información veraz y políticas públicas centradas en los derechos humanos.

En Proyecto Amar Migrar lo vemos todos los días: niñas, niños, adolescentes y familias migrantes enfrentan múltiples barreras para vivir con dignidad, desde la xenofobia y la desinformación, hasta la exclusión social y el acceso desigual a derechos básicos como la educación, la salud o una vivienda digna.

Es importante recordar que, según el último Censo del Instituto Nacional de Estadísticas, la población extranjera en Chile no supera el 9%. Esta cifra evidencia que muchas veces las percepciones sociales están desconectadas de la realidad y alimentadas por discursos estigmatizantes.

También es clave considerar que, de acuerdo a cifras de la Fiscalía, solo el 10,4% de los imputados por delitos en Chile es de origen extranjero. A su vez, según Gendarmería, las personas migrantes representan alrededor del 15% de la población penal. Esto significa que la participación de personas extranjeras en hechos delictivos no supera a la de los chilenos, y desmiente la narrativa que asocia migración con criminalidad.

Por otro lado, aunque estudios recientes muestran un aumento en la percepción de inseguridad entre la población chilena, Chile continúa siendo uno de los países más seguros de América Latina. En ese contexto, es fundamental que las políticas públicas y los discursos sociales se basen en evidencia, no en prejuicios.

Creemos que la preocupación por la migración no debe convertirse en miedo ni rechazo. Al contrario, es una oportunidad para promover la convivencia, el respeto y la construcción de una sociedad más justa e inclusiva. Chile es y ha sido siempre un país de migrantes. Hoy más que nunca, es momento de recordarlo.

Desde nuestra fundación, trabajamos para achicar las brechas de desigualdad que afectan a la niñez migrante, y para generar espacios de encuentro donde todas las personas, sin importar su origen, puedan desarrollarse y sentirse parte.

La migración no es un problema, es una realidad humana. Lo que debe preocuparnos no es que las personas migren, sino que vivan en condiciones de vulnerabilidad y exclusión.