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El bienestar del 41% de niñas y niños en Chile se ve afectado por algún problema habitacional

Nacional

Articulo por:

Catalina Vargas

El pasado 22 de julio, la Fundación Colunga y Déficit Cero publicaron el informe “Niñez y Vivienda”, el que profundiza en las condiciones habitacionales de niñas y niños en Chile. Este documento destaca que la vivienda es un pilar fundamental para su bienestar, lo que trasciende la necesidad material.

Para su elaboración, se trabajó sobre cinco problemas de la vivienda incluidos en el modelo de la ONU-Hábitat: asequibilidad, hacinamiento, falta de accesos a servicios básicos, materialidad precaria y tenencia insegura de la vivienda.

El estudio revela un aumento en las dificultades para asegurar una vivienda adecuada a toda la población infantil. Se estima que aproximadamente 1.8 millones de niñas y niños, lo que corresponde al 41% del total, enfrentan al menos un problema habitacional.

Dentro de las condiciones más precarias, el informe detalla que 240 mil (un 6%) no tienen acceso a servicios básicos, y uno de cada veinte es afectado por la inseguridad en la tenencia de la vivienda.

Un 24% reside en lugares por los que se gasta más del 30% de los ingresos familiares en arriendo o dividendo. Además, se identifica que uno de cada diez niños y niñas vive en hogares con materialidad deficiente, mientras que el hacinamiento afecta a un 13% de ellos, cifra que se eleva al 18% en la primera infancia.

También, el 26% de quienes asisten a educación parvularia carece de una cama de uso exclusivo, y un 8% de ellos no dispone de espacios adecuados para jugar en su propia casa. Esta problemática se extiende a los adolescentes, ya que un 8% de quienes cursan primero medio no cuenta con espacios apropiados para estudiar.

El documento a su vez expone las barreras en el acceso a servicios esenciales y la calidad del entorno que rodea a la niñez. En cuanto a la educación, el 45% de niñas y niños de hasta cinco años no tiene establecimientos de educación inicial a distancia caminable (400 metros) de sus viviendas. Y en el tramo de seis a catorce años, un 16% no tiene colegios a menos de mil metros.

Respecto a los espacios recreativos, se observa que uno de cada cinco niños y niñas no tiene plazas a una distancia caminable y uno de cada diez no tiene parques a menos de 3 mil metros de donde residen.

Finalmente, los catastros de Techo-Chile revelan que cerca de 84 mil niñas y niños de hasta catorce años viven en campamentos, una cifra que representa un aumento de un 46% desde el año 2020.

Vivienda y niñez migrante

Un 45% de los nacidos fuera de Chile vive en hogares con problemas de asequibilidad, lo que duplica el 22% registrado entre quienes nacieron en el país. Estos datos confirman la vulnerabilidad habitacional de la niñez migrante, que enfrenta mayores dificultades para acceder a viviendas dignas. La falta de redes de apoyo puede agravar esta precariedad.

También, el 14% de ellos vive en hogares con tenencia insegura, una proporción mucho mayor que el 4% de la niñez nacida en Chile. A pesar de una ligera disminución desde 2017, la vulnerabilidad habitacional sigue siendo considerablemente más alta en la población migrante, lo que evidencia barreras estructurales en el acceso a la vivienda formal y un mayor riesgo de exclusión.

Frente a esta situación, en el informe de la Fundación Colunga y Déficit Cero se plantean recomendaciones clave. Entre ellas, se destaca la necesidad de crear o fortalecer el arriendo público para familias migrantes y familias jóvenes con niñas y niños. Esto implicaría establecer un programa seguro y estable, que asegure ciertos tipos de arriendos con precios asequibles.

Garantizar el acceso a una vivienda adecuada para la niñez migrante es crucial, ya que su ausencia no solo vulnera derechos fundamentales, sino que también profundiza la exclusión social y la desigualdad; por ello, es indispensable el compromiso sostenido del Estado y el desarrollo de políticas públicas enfocadas en cerrar estas brechas para asegurarles una vida digna.