El pasado sábado 26, el medio comunitario Radio Bravo dio a conocer un indignante hecho ocurrido el día viernes en Rengo. Tras el fallecimiento de una niña de dos años en su jardín infantil, un intento de desalojo en el campamento Galvarino interrumpió los preparativos del velorio.
El hecho quedó registrado en un video que muestra a la madre, de nacionalidad haitiana, devastada por la situación, en un espacio adornado con globos blancos y rodeada de funcionarios municipales y Carabineros. La grabación, difundida en redes sociales por la radio mencionada, causó gran repercusión en la comunidad.
Los comentarios de la publicación resaltaron la insensibilidad del operativo policial, que no solo irrumpió en el lugar destinado al velorio, sino también el duelo por una muerte negligente. Una vecina presente en ese momento los confrontó: “¿Por qué así, por qué solo a un negro? Su hija murió, ¡su hija!”. El incidente no fue solo falta de empatía; fue una manifestación de la violencia institucional que sufren quienes son mujeres, migrantes y afrodescendientes.
El domingo 27, la Municipalidad de Rengo emitió un comunicado en el cual explicaron que el hecho correspondía a una demolición de construcciones deshabitadas en los campamentos. Sin embargo, aclararon que “por respeto a la comunidad y al contexto emocional de ese momento, se decidió suspender el procedimiento y retirar al personal municipal del sector”.
A pesar de eso, el daño ya estaba hecho. La situación descriteriada e indolente mostró una grave falta de empatía hacia una madre que despedía a su hija, en un contexto que ya plantea interrogantes sobre la seguridad en los entornos educativos.
Esta tragedia, además, no solo expuso la incapacidad de garantizar un espacio seguro para la niña de dos años en su jardín infantil, sino que también vulneró el derecho de su madre a vivir su duelo en paz en su propio hogar.
Desde Proyecto Amar Migrar lamentamos profundamente este hecho, y solidarizamos con la madre y su familia. Este suceso no puede entenderse como un error aislado: es parte de un patrón de prácticas institucionales que, en lugar de proteger, terminan agudizando la exclusión y el sufrimiento de personas migrantes, especialmente mujeres racializadas y en condiciones de vulnerabilidad social.
También nos preocupa el trasfondo de esta tragedia: la muerte de una niña en su jardín infantil, un espacio que debería ser seguro y protector. Esto obliga a generar una conversación urgente sobre las condiciones de vida, acceso a servicios y garantías de derechos para niñas, niños y adolescentes migrantes en Chile.
“Rengo exige respuestas”, expresó Radio Bravo en su publicación. Desde nuestra organización, nos sumamos a esta demanda de justicia, reparación y cambios reales en la forma en que el Estado y sus instituciones se relacionan con las comunidades migrantes. Exigimos respeto, empatía y políticas públicas con enfoque de derechos humanos y perspectiva intercultural.
Por Catalina Vargas y Monserrat Jorquera